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Nena por elección?






Nena por elección?

Cabe hacerse esa pregunta? Claro que sí. Todas las preguntas caben.
Aún las más ridículas?
Así es. 

O acaso preguntarse si puede serse nena o nene por elección no suena ridículo?

Antes, cuando las tecnologías no permitían saber el sexo del niño en el vientre de su madre, al dar a luz era la partera quien daba la noticia: es una nena! O, es un varón!
Y eso era todo.

No más preguntas.
Se nacía nena o nene y punto.
Y ahora no es igual?
Claro que sí.
Entonces?
Algo cambio.
Qué cosa cambió?
La información. Ahora tenemos más información.
Las tecnologías nos han permitido a través de poderosos telescopios sondear los confines del universo y comprender lo infinitamente pequeños que somos.
Y los microscopios electrónicos han llegado tan profundo en el nano universo que nos hacen ver gigantescamente inmensos...

Todas las disciplinas han sido afectadas favorablemente gracias al avance de las ciencias y tecnologías aplicadas. Y sin forzarnos a echar una mirada al pasado lejano, nuestro mundo de hoy es muy distinto del de hace apenas treinta años atrás. 
Sí, tan sólo hace treinta años percibíamos todo con otros ojos. 
Hoy parece que todo es posible. 
Y toda esta amplitud inevitablemente toca las ciencias de la observación del ser humano. Esas cosas que tienen que ver con lo individual y lo colectivo.

Las redes sociales, como ventanas a la intimidad, han develado justamente eso: la intimidad.

La gente se atreve a mostrarse y ese mostrarse incluye los aspectos más recónditos.
Y todo esto redundó en beneficios.
Los temas que antes se trataban desde una perspectiva han hecho un vuelco drástico.
Hace treinta años, la vivencia sexual fuera del standard era tomada por la ciencia de la medicina como enfermedad.
Hoy día no es así.
Y los términos masculino y femenino ya no tienen que ver estrictamente con hombre y mujer o con hembra y macho.
Cientos, miles de caso son compartidos a través de la web otorgando una visión más amplia acerca de cómo se viven estos temas, antes tabú.


En una gráfica de humor, un dibujante hizo a dos mujeres charlando, una de ellas con un bebé en brazos.
La otra le pregunta: es nena o varón?
Y la madre responde: no lo se, todavía no habla...

Esto que, al menos, nos ha esbozado una sonrisa, representa el poder de síntesis de un perspicaz observador del devenir de la realidad. 

Y si bien es cierto que muy difícilmente hoy día encontremos una mamá dando una respuesta así, es una visión no descabellada del futuro "open mind" que bien puede indicar el modo de percibir las posibilidades de los padres del futuro.

Ya sin la barrera del sexo genital como condición determinante, otorgar la posibilidad de aceptar la expresión de género de los niños del futuro, será sin dudas la gran puerta a un desarrollo mejor para muchos, muchísimos seres humanos. 




Dafne Muschnik  |   26 de diciembre, 2015





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